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Otras sierras

Sierra de las Nieves

Saliendo de Ronda, detrás de la Sierra del Oreganal y Sierra Blanquilla, nos encontramos con este Parque Natural, Reserva de la Biosfera, declarado por la Unesco como modelo para una relación equilibrada y sostenible entre el ser humano y el medio donde vive. Aquí se encuentra el mayor Bosque de Pinsapos del mundo. Al Noreste linda con la Sierra del Cabrillo y Sierra Prieta y al Sur con Sierra Bermeja. Sus pueblos mantienen también las características propios de los pueblos blancos de la Serranía, de origen árabe. Su relación con el monte y el aprovechamiento del mismo es una de sus señas de identidad. A modo de cinturón humano, e insertos en la Sierra de las Nieves, se sitúan sus pueblos que conservan aún hoy la fisonomía heredada del crisol de culturas que en estas tierras se han dejado sentir. Unidos por la orografía, a veces caprichosa, de la Sierra. Todos ellos poseen rasgos fisiográficos y culturales comunes que les han hecho configurarse como una zona con identidad propia dentro de la Serranía de Ronda.

El Burgo

Habitado desde la prehistoria, pasando por celtas, cartagineses, romanos, visigodos y árabes. Rodeado de montañas pobladas de bosques de encinas, pinsapos y pinos. Destacan los parajes del río Turón y, entre sus calles anchas y rectas, el Castillo, la Iglesia de la Encarnación, con la torre alminar de la época califal, y la Iglesia de San Agustín.

Yunquera

Tierra de juncos, de ahí su nombre. En el corazón de la Sierra de las Nieves, con sus bosques de pinsapos. Sus calles conservan el sabor de pasado árabe, fachadas encaladas, tejados morunos y terrazas. Destaca la Iglesia de la Encarnación, de grandes proporciones y la Ermita árabe, en un cerro a las afueras del pueblo.

Tolox

Sus orígenes se remontan al Neolítico. Como una mancha albina emerge entre la Sierra de las Nieves, ofreciendo unos hermosos parajes. Entre sus calles de trazado árabe destaca la Iglesia de San Miguel, la Plaza Alta, el Museo de Artes Populares y, en las afueras, las Ermitas de San Roque y de la Virgen de las Nieves y su histórico balneario.

Alozaina

Con múltiples yacimientos del Paleólitico, fue fundado por los visigodos, el Albar, pero su trazado data de la época musulmana, con la típica arquitectura de estos pueblos serranos. Atalaya desde donde se divisa la Hoya de Málaga. Destaca la Ermita rupestre mozárabe y la Iglesia de Santa Ana, construida sobre la mezquita del castillo.

Casarabonela

Sus orígenes son romanos y su trazado de la época árabe. De calles estrechas y empinadas, sus casas blancas, algunas con bellas hornacinas, miran al valle y al mar. Rodeado de olivares y campos de labor, con ricas huertas y unos excelentes acuíferos. Destaca la Iglesia de Santiago Apostol, el Castillo Árabe, la Ermita de la Veracruz y el Museo Sacro.

Sierra de Cádiz

Gran parte de la Sierra de Cádiz pertenece a la Serranía rondeña, conocida también como la Ruta de los Pueblos Blancos, aunque blancos y de parecidas características son todos los pueblos serranos. Detrás de las Sierras que se elevan al norte de Ronda y en la faldas opuestas de las Sierras por donde discurre el Guadiaro, aparece todo un territorio plagado de sierras y escarpes de una belleza sin igual: Sierra de Ubrique, Sierra de las Viñas, Sierra Peralto, Sierra del Caíllo, Sierra del Endrinal, Sierra Margarita, Sierra de Zafalgar, Sierra del Pinar, Sierra de Líjar y Sierra del Borbollón. Aquí se encuentra el corazón del Parque Natural de Grazalema, la Reserva Natural del Peñón de Zaframagón y un bello y bien conservado Bosque de Pinsapos. Sus pintorescos pueblos destacan por su singularidad y por ofrecer cada uno de ellos algo diferente, algunos parecen como de ensueño. Visitar estos pueblos blancos es una bonita experiencia, a cada paso podemos descubrir algo nuevo, con paisajes espectaculares y rincones llenos de color, patios singulares con adornaciones típicas andaluzas donde reina el colorido.

Setenil de las Bodegas

Pintoresco pueblo famoso por sus casas-abrigo bajo rocas, de origen árabe. Su entramado urbanítico es de gran belleza salvando grandes desniveles y formando diferentes terrazas. De casas blancas y señoriales. Destaca la Iglesia Mayor, los restos del Castillo, la Ermita de San Sebastián y la Antigua Casa Consistorial con un precioso artesonado mudéjar.

Alcalá del Valle

Aunque existen vestigios prehistóricos y restos de una villa romana, este pueblo fue fundado en la época musulmana. Destaca entre sus calles típicamente andaluzas, la Iglesia de las tres naves. De gran importancia es el Convento de Caños Santos, rodeado de un paisaje de gran belleza natural. Posee también un interesante conjunto de dólmenes: “El Tomillo”.

Olvera

Importante pueblo desde el que se divisa un impresionante paisaje a su alrededor. Dentro su casco urbano típicamente andaluz, declarado Conjunto Histórico Artístico, con albarradillas, pequeñas plazas y casas señoriales, a destacar, entre otros, el Castillo Árabe, el Barrio de la Villa, la Iglesia de la Encarnación y a las afueras la Ermita de los Remedios.

Algodonales

Posee varios yacimientos y cuevas que manifiestan asentamientos desde el Neolítico, íberos, romanos y visigodos. Entre sus calles blancas, en la falda de la Sierra de Líjar, destaca la Iglesia de Santa Ana, con una imponente torre, y sus fuentes lavaderos. En las afueras se encuentra la Ermita de la Virgencita y el Yacimiento íbero-romano del Cerro de la Botinera.

Zahara de la Sierra

Con algunos vestigios prehistóricos, su primer asentamiento fue romano. En la falda de su impresionante castillo moro y amurallada ofrece una de las imágenes más pintorescas de la Serranía, declarada Conjunto Histórico-Artístico. Destacan la Iglesia de Santa María de la Mesa, la de San Juan de Letrán con su Torre del Reloj y su bello entramado urbano.

El Gastor

Desde la prehistoria ya existía presencia humana en esta zona, así como indicios de la época romana. De origen árabe, sus calles y casas son típicas de los pueblos blancos andaluces. Destaca la Iglesia de San José, la Cueva Fariña, que fue refugio de bandoleros, y una serie de dólmenes como el de la Tumba del Gigante y los Algorrobales.

Torrealháquime

De origen árabe, debe su nombre a una antigua torre-fortaleza, alrededor de la cual fue creciendo el peculiar núcleo urbano, dispuesto en círculos concéntricos para hacer más leve la pendiente. Considerado en su época como tierra de bandoleros. Destaca la Iglesia de Ntra. Sra. de la Antigua, el Castillo del Cementerio y la antigua fortaleza.

Ubrique

Se encuentra en una oquedad entre imponentes montañas, famoso por sus curtidos de pieles. Su antecedente lo tenemos en la ciudad romana de Ocuri, pero su trazado urbano es marcadamente de la época árabe. Destaca entre su patrimonio la Iglesia de Ntra. Sra. de la O, la de Jesús, la de San Juan de Letrán, el Convento de Capuchinos y la Plaza del Ayuntamiento.

Beanaocaz

Restos arqueológicos acreditan su poblamiento desde el Neolítoco, así como fenicios, celtas y romanos. El pueblo fue fundado por los árabes. Entre sus calles de casas blancas y tejas morunas destaca la Parroquia de San Pedro, el Ayuntamiento barroco, las Ermitas de San Blas y el Calvario, el Barrio Nazarí y a las afueras los restos del Castillo de Tavizna.

Villaluenga del Rosario

Pueblo en las alturas que emerge desde las rocas. Su casco urbano es alargado y estrecho, con calles empinadas y casas blancas que se asientan sobre el impresionante macizo rocoso. Destaca entre la armonía pintoresca de sus calles, el Ayuntamiento, la Iglesia de San Miguel, la Iglesia de El Salvador y la Plaza de Toros, de piedra y construida entre las rocas.